Para que la experiencia de vacaciones familiares con niños pequeños sea realmente exitosa, es muy importante hacer una buena planificación. La elección del lugar tiene que tomar en cuenta, además de nuestro presupuesto, la seguridad y confort que nos ofrezca el sitio elegido.

Consultar con el pediatra, sobre todo si las vacaciones son largas, los niños muy pequeños, o el lugar muy alejado, es el primer paso. Puede ocurrir que sea necesario alguna vacunación especial extra. Si el niño tiene algún problema médico, o el pediatra considera que es relevante alguna información (por ejemplo alergias medicamentosas), ante la eventualidad de consultar un médico en el destino, una breve carta con esos datos pude ahorrarnos varios problemas.

Salir de vacaciones con los niños

Si el niño requiere alguna medicación permanente, además de llevar la cantidad adecuada para todo el viaje, hay que prever un contacto médico local por la posibilidad de extravío. En viajes en avión, la compañía aérea o el propio aeropuerto puede exigirnos una carta del médico que nos habilite para transportar medicación, trámite que se soluciona simplemente con una carta del pediatra. Siempre chequear el alcance del seguro médico contratado.

Días antes de viajar hacer una lista del equipaje de los niños es una enorme ayuda. Debemos incluir : documentación, medicamentos (si está indicado), artículos de higiene, biberones y pañales (si son bebés), vestimenta , calzado y si es verano protector solar, repelentes para insectos, sombreros y gorros.

Seguramente van a querer llevar algún juguete o libro, en general los niños eligen casi todo lo que tienen, por lo que pedirles que elijan uno o dos varios días antes , nos puede ahorrar tiempo… ¡y alguna pelea!

Viajar en avión con los hijos

Continúo compartiendo algunos útiles consejos, cuya primera parte publicamos antes.  Si el viaje es por tierra y los niños son muy pequeños, debemos planificar cuidadosamente los tramos del mismo, de modo de que puedan hacerlo confortablemente evitando las temperaturas extremas.

Lleva en el vehículo líquidos a temperatura adecuada. También es conveniente incluir en un viaje largo algún alimento,  aunque es importante detenerse para las comidas principales. Para que el viaje sea lo menos caótico posible, lleva algún entretenimiento adecuado a las edades de los niños.

En caso de viajar por avión conviene chequear con la compañía aérea las comidas que se servirán a bordo, y avisar con tiempo alguna necesidad especial, como por ejemplo si el niño es celíaco, diabético, etc. Pedir al personal de a bordo calentar el biberón, sin esperar que el bebe esté llorando desesperadamente (como nos ha tocado a todos padecer en algún vuelo). Si el viaje es por mar, tener en cuenta especialmente las necesidades de alimentación, tal cual para el avión, con anticipación.

Una vez en el lugar de destino, es posible que los niños muy pequeños tengan alguna alteración en el sueño durante los primeros días. O duermen mucho…o no duermen nada. Esto dura solamente dos o tres días, pero podemos minimizarlo llevando con nosotros algún objeto que el niño utilice normalmente cuando va a dormir (juguete, almohada, etc.)

Hacer viajes largos con los niños

Es importante prever un itinerario de paseos interesantes para los niños (museos, parques, etc.) pero manteniendo suficiente tiempo libre de verdadero descanso, de modo que no sea algo tan rígido y a marcha forzada.

He aquí la tercera entrega de este interesante tema, cuya primera y segunda  parte compartíamos días atrás. Una vez en nuestro lugar elegido, es el momento de pasar tiempo de calidad con nuestros niños. Superada la adaptación inicial de los más pequeños…y de los papás, podemos relajarnos, pero seguir tomando muy en cuenta algunos puntos.

La alimentación es un aspecto sumamente importante. Si no tenemos certeza absoluta que la elaboración de los alimentos es la correcta, tenemos que minimizar los riesgos. Por ejemplo, evitemos los alimentos crudos, como ensaladas, si no podemos tener seguridad que sus componentes han sido correctamente lavados. Es también muy importante, por otra parte, asegurarse que la cocción sea la correcta en especial la de la carne (fundamentalmente carne molida) y huevos.

Viajar con los hijos

Los niños requieren supervisión de adultos siempre, por más seguro que nos parezca un lugar. Aunque nuestros niños sean excelentes nadadores, ¡nunca podemos confiar en la capacidad de nado de un niño! Pueden asustarse, entrar en pánico y su capacidad se reduce a cero, aún en niños mayores.

Tener siempre un plan de contingencia. Vamos a un centro comercial, museo, o cualquier sitio nuevo. Siempre se nos puede apartar de la vista uno de los niños. Tener claro qué hacer en ese caso (mostrarles antes los guardias de seguridad, pedirles que llamen la atención de mucha gente) de modo de poder ubicarles rápidamente. Repetirles que no deben hablar con personas desconocidas, ni aceptar regalos. Ante esas situaciones, que pidan ayuda fuertemente de modo de alertar el mayor número posible de personas.

El regreso suele ser más simple. Todos volvemos cansados y los niños tienen la ansiedad de volver a estar con sus juguetes, su cama, etc. Espero vuestros comentarios y aportes, ya que nos podemos enriquecer mutuamente con las experiencias personales.